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Cómo girar en las boyas de aguas abiertas sin perder posición: Técnica táctica

¿Llegas a la boya bien colocado y sales varios metros por detrás? ¿Te abres demasiado en las curvas mientras otros nadadores te adelantan por el interior? ¿Te gustaría girar con más control, velocidad y seguridad en tu próxima prueba?

Los giros de boya parecen una parte breve de la competición, pero pueden decidir muchas posiciones. En apenas unos segundos, un grupo compacto se convierte en un embudo: hay contacto, cambios de ritmo, trayectorias cruzadas y nadadores intentando encontrar la línea más rápida.

La buena noticia es que los giros se pueden entrenar. No necesitas esperar a la próxima travesía para practicar. Con una estrategia clara y algunos ejercicios específicos, aprenderás a aproximarte mejor, elegir entre un giro cerrado o amplio y salir de la curva sin perder la estela del grupo.

Vamos a por ello.

1. Por qué las boyas son puntos de congestión

La boya marca un cambio de dirección y, por tanto, concentra a todos los participantes en una zona concreta. En una recta puedes elegir una trayectoria relativamente libre; al llegar a la curva, en cambio, varias líneas de nado intentan ocupar el mismo espacio.

En ese momento aparecen tres problemas principales:

  • El lado interior de la curva es más corto, pero suele estar más congestionado.
  • El lado exterior ofrece más espacio, aunque obliga a nadar algunos metros adicionales.
  • Muchos nadadores reducen el ritmo justo antes de girar, provocando un efecto acordeón.

Si llegas sin haber elegido tu posición, reaccionarás tarde. Te tocará frenar, abrirte o atravesar la trayectoria de otros competidores. Por eso, el giro empieza mucho antes de alcanzar la boya.

La referencia práctica es sencilla: durante los últimos 30-50 metros, observa la densidad del grupo, identifica el lado por el que vas a pasar y aumenta ligeramente la frecuencia de brazada si necesitas ganar espacio. No se trata de hacer un sprint largo, sino de llegar con suficiente inercia para no entrar a la curva parado.

2. Cómo aproximarte a la boya con buena posición

Antes de decidir la técnica del giro, necesitas colocarte.

Si buscas la línea interior

La trayectoria interior suele ser la más corta. Puede ayudarte a ganar metros y conservar una buena posición, especialmente si tienes confianza en el contacto con otros nadadores.

Sin embargo, no debes entrar pegado a la boya a cualquier precio. Si la zona está completamente bloqueada, forzar el paso puede hacerte perder más tiempo que tomar una línea ligeramente exterior.

Aproximándote por el interior:

  1. Mantén una cadencia alta y estable.
  2. Levanta la mirada brevemente para comprobar la posición de la boya.
  3. Evita cruzarte por delante de otro nadador de forma brusca.
  4. Deja preparada la dirección de salida antes de completar la curva.

Si eliges una línea exterior

La trayectoria exterior puede ser una decisión inteligente cuando el grupo está muy compacto. Tendrás más espacio para nadar, menos riesgo de quedar atrapado y mejor visibilidad de la curva.

La clave consiste en no abrirte demasiado. Una línea exterior debe ser amplia, pero controlada. Si te alejas varios metros de la boya, la distancia extra puede hacerte perder posiciones.

También puedes aprovechar la curva exterior para mantener el drafting de un nadador que ya haya elegido una trayectoria eficaz. Sigue su ritmo y evita dejar un hueco excesivo entre sus pies y los tuyos.

Nadador ejecutando un giro cerrado alrededor de una boya en aguas abiertas

3. Giro cerrado o giro amplio: cuándo utilizar cada uno

No existe un único giro perfecto para todas las situaciones. La elección depende del ángulo de la boya, la velocidad del grupo, el espacio disponible y tu capacidad para mantener el control.

Giro cerrado

El giro cerrado busca pasar muy cerca de la boya y cambiar de dirección en el menor espacio posible. Es la opción más rápida cuando tienes una línea interior despejada.

Para ejecutarlo:

  • Mantén la boya a la altura del hombro interior.
  • Eleva la cabeza solo lo necesario para orientarte.
  • Utiliza el brazo interior como una especie de timón, con una remada corta.
  • Aumenta la acción del brazo exterior para completar la rotación.
  • Conserva un batido de piernas activo.
  • En cuanto encares la nueva recta, vuelve a la posición normal de crol.

En giros de 90 grados, puedes combinar la última brazada de crol con una breve rotación del cuerpo, parecida a una transición hacia espalda. El objetivo no es nadar varias brazadas completas de espalda, sino utilizar la rotación para cambiar de dirección sin detenerte.

En giros de 180 grados, necesitarás una acción más marcada. Apóyate en la última brazada del brazo interior, levanta la cabeza, gira el tronco y utiliza una patada potente —incluso una patada de braza puntual— para completar el cambio de sentido.

Giro amplio

El giro amplio ocupa más espacio y recorre algunos metros adicionales, pero puede ser la mejor opción si el interior está bloqueado o existe demasiado contacto.

En este caso:

  1. Conserva una trayectoria curva y continua.
  2. No frenes al llegar a la boya.
  3. Mantén la mirada alternando entre la boya y los nadadores cercanos.
  4. Sigue la estela del nadador que tengas delante.
  5. Cierra progresivamente la línea después de la boya.

Un giro amplio bien ejecutado es preferible a un giro cerrado mal elegido. Si entras en el interior sin espacio, puedes quedar atrapado, recibir un golpe o perder completamente la cadencia.

4. Cómo aprovechar el drafting en las curvas

El drafting no desaparece al llegar a una boya. Simplemente cambia la forma de utilizarlo.

En una recta, lo habitual es colocarte detrás de los pies del nadador delantero o ligeramente a la altura de su cadera. En una curva, debes seguir una trayectoria curva similar, anticipando el movimiento del nadador que lidera.

Toma nota de estas claves:

  • Elige al nadador que vas a seguir antes de entrar en la curva.
  • Mantente cerca, pero sin tocar constantemente sus pies.
  • Si sigue una línea exterior, no intentes cortar hacia el interior de forma repentina.
  • Si vas por el interior, comprueba que tendrás una salida clara al terminar el giro.
  • Conserva la cadencia: si el nadador delantero acelera, responde sin hacer movimientos desordenados.

También puedes colocarte ligeramente por la cadera exterior del nadador que lidera. Así tendrás más visibilidad y evitarás quedar completamente encerrado detrás de sus pies. El ahorro será algo menor, pero ganarás capacidad para reaccionar.

La salida de la curva es otro momento importante. Muchos nadadores se relajan cuando ya han pasado la boya. Tú puedes aprovechar esos primeros 10-20 metros para acelerar de forma progresiva y mantener la posición conquistada.

5. Errores que cuestan metros y posiciones

Estos son los fallos más habituales durante los giros:

1. Esperar hasta el último momento

Si empiezas a decidir la trayectoria cuando ya estás junto a la boya, será difícil corregirla. Mira con antelación y toma una decisión.

2. Frenar antes de girar

Reducir demasiado el ritmo provoca que los nadadores que vienen detrás te alcancen. Mantén la inercia y usa brazadas más cortas si necesitas controlar la dirección.

3. Abrirse en exceso

Separarte mucho de la boya puede añadir varios metros a cada vuelta. Una sola curva quizá no parezca importante, pero el coste se acumula en recorridos con muchas boyas.

4. Levantar demasiado la cabeza

Nadar con la cabeza fuera aumenta la resistencia y hunde las piernas. Haz una mirada breve, orienta el cuerpo y vuelve cuanto antes al crol normal.

5. Dejar de batir con las piernas

El batido ayuda a mantener la posición horizontal y la velocidad durante la rotación. No necesitas realizar una patada descontrolada, pero sí mantener una acción constante.

6. Utilizar solo los brazos

El giro debe implicar brazos, tronco y piernas. Si intentas cambiar de dirección únicamente con las manos, perderás estabilidad y velocidad.

7. Respirar justo durante el cambio de dirección

Una respiración mal sincronizada puede desalinear el cuerpo. Si es posible, respira antes de entrar en la curva y vuelve a respirar cuando ya estés orientado hacia la siguiente recta.

8. No mirar la salida

La boya no es el único objetivo. Mientras giras, identifica también la dirección de la próxima referencia. Salir bien orientado evita tener que corregir la trayectoria unos metros después.


Consejo del equipo

En una competición, prioriza siempre la seguridad y respeta el reglamento de la prueba. Los giros subacuáticos o las acciones más agresivas no son adecuados para todas las situaciones, especialmente cuando el grupo está muy compacto. La técnica debe ayudarte a conservar velocidad y control, no a exponerte a golpes innecesarios.

6. Cómo entrenar los giros en piscina

Perfecto, has encontrado lo que buscabas: no necesitas una boya reglamentaria para empezar.

En piscina puedes utilizar un compañero, un pull buoy visible o cualquier referencia flotante autorizada por la instalación. También puedes imaginar una boya en una zona concreta y practicar el cambio de dirección sin tocar la pared.

Ejercicio 1: aproximación y mirada

Haz 8 × 25 metros. Durante los últimos 10 metros, levanta la mirada una o dos veces, visualiza la referencia y vuelve al crol normal.

El objetivo es aprender a orientarte sin mantener la cabeza fuera demasiado tiempo.

Ejercicio 2: giros a derecha e izquierda

Realiza 8 repeticiones de 50 metros:

  • 25 metros de aproximación.
  • Giro alrededor de la referencia.
  • 25 metros acelerando después de la curva.

Alterna el sentido del giro en cada repetición. Así evitas depender únicamente de tu lado más cómodo.

Ejercicio 3: giro cerrado y giro amplio

Completa 6 × 100 metros, alternando:

  • Repeticiones impares: giro cerrado.
  • Repeticiones pares: giro amplio.

No busques máxima velocidad al principio. Concéntrate en mantener la continuidad de las brazadas y salir alineado.

Ejercicio 4: giro con drafting

Con un compañero, nadad dos largos siguiendo una trayectoria curva. El nadador delantero cambia la línea de forma moderada y el segundo debe conservar la estela sin tocar sus pies.

Después de cada repetición, cambiad las posiciones. Así aprenderás tanto a liderar la curva como a seguirla.

Nadadores practicando giros alrededor de una boya durante un entrenamiento en piscina

7. Cómo trasladarlo a aguas abiertas

Cuando entrenes en aguas abiertas, empieza en una zona segura, con buena visibilidad y sin tráfico de embarcaciones. Coloca una referencia visible y practica primero a ritmo cómodo.

Después puedes añadir dificultad:

  1. Aproximación a ritmo constante.
  2. Giro cerrado o amplio según la situación.
  3. Aceleración durante los 10-20 metros posteriores.
  4. Repetición en sentido contrario.
  5. Trabajo en grupo con uno o dos compañeros.

Una sesión sencilla podría ser:

  • 10 minutos de nado suave.
  • 6 aproximaciones a la boya practicando la orientación.
  • 8 giros, alternando trayectorias cerradas y amplias.
  • 6 salidas rápidas de 50 metros después de la curva.
  • 10 minutos de nado continuo para asimilar la técnica bajo fatiga.

Si estás empezando, reduce el número de repeticiones y prioriza el control. Son ejercicios adecuados para todos los casos: puedes hacerlos despacio, aumentar el ritmo o incorporarlos a una sesión específica de triatlón.

Grupo de nadadores entrenando drafting y giros alrededor de una boya en aguas abiertas

8. Incluye los giros en tu planificación

Practicar una vez el giro no es suficiente. La habilidad aparece cuando la repites en diferentes condiciones: con fatiga, con cambios de ritmo, girando a ambos lados y siguiendo a otros nadadores.

Puedes integrar estos ejercicios en tus sesiones de varias maneras:

  • Al principio, como trabajo técnico.
  • En la parte central, combinados con series de ritmo.
  • Al final, para aprender a girar cuando ya estás cansado.
  • Dentro de entrenamientos específicos de aguas abiertas o triatlón.

Si estás retomando la natación o todavía necesitas consolidar tu técnica, el programa para principiantes incluye sesiones progresivas y ejercicios explicados paso a paso.

Para nadadores con una base más sólida, los 72 entrenamientos variados para todos los niveles permiten combinar técnica, resistencia, velocidad y sesiones de aguas abiertas.

Y si estás preparando travesías, triatlones o quieres una planificación más completa, el programa completo de natación Entrena100 reúne 206 entrenamientos para piscina, aguas abiertas y triatlón.

Nadador acelerando al salir de una boya durante una competición de aguas abiertas

Hasta aquí: gira con intención

Un buen giro de boya no consiste únicamente en pasar cerca del flotador. Consiste en llegar con velocidad, elegir la línea adecuada, mantener el control durante la curva y acelerar al salir.

Recuerda las prioridades:

  1. Decide tu trayectoria antes de llegar.
  2. Utiliza el interior si hay espacio y control.
  3. Elige una línea exterior cuando el grupo esté bloqueado.
  4. Conserva la cadencia durante el giro.
  5. Aprovecha el drafting sin quedar atrapado.
  6. Practica tanto en piscina como en aguas abiertas.
  7. Sal de la curva con una aceleración progresiva.

Los primeros entrenamientos pueden parecer extraños, especialmente si nunca has practicado cambios de dirección sin tocar la pared. Es normal. Con repeticiones cortas y buena técnica, ganarás confianza y aprenderás a convertir una zona de congestión en una oportunidad táctica.

Mucho ánimo y a entrenar esos giros: ¿qué te parece empezar por 8 repeticiones de 50 metros, alternando una curva cerrada y otra amplia?

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