Seguridad en Aguas Abiertas: Meteorología

Aunque parece más atractivo nadar en aguas abiertas en día calurosos, si nadas habitualmente acabarás haciéndolo en todo tipo de condiciones.

La diferente meteorología puede tener riesgos variados para tu seguridad al nadar. Echa un vistazo y asegúrate de que has pensado en todo antes de meterte al agua:

Cómo afectará la meteo a tu nado en aguas abiertas

Estas son las condiciones más habituales que podrás encontrarte cuando salgas a nadar:

Altas temperaturas

Si la temperatura exterior es muy alta, habrá un contraste enorme entre la temperatura del aire y la del agua.

No supone mayor problema que la ligera sensación de frío que sentirás al entrar al agua, por el contraste. Pero si este contraste es demasiado fuerte, quizás te pille desprevenido y pueda hacerte pasar un mal rato, pegarte un trago o ponerte nervioso. Entra al agua con calma.

Si la temperatura del agua es bastante alta recuerda que corres riesgo de deshidratación, más próximo de lo que piensas. Si nadas en agua a más de 23-25 ºC, bebe líquido con frecuencia.

Recuerda también que el sol podrá quemarte muy fácilmente mientras nadas, así que toma precauciones. Las marcas de moreno por el gorro y las gafas en la cara serán inevitables 🙂

Bajas temperaturas

Cuando la temperatura exterior sea baja, puede que el agua esté más caliente que el aire y notes esa diferencia al sumergirte.

Esto no supone un riesgo para nadar propiamente, excepto que la temperatura del agua sea extremadamente baja. Ya hablamos más sobre eso en la guía de natación en aguas frías.

Cuando salgas del agua, si la temperatura del exterior es bastante baja puede que te quedes frío rápidamente:

  • Recuerda dejar una toalla cerca de donde sales del agua para secarte lo antes posible.
  • Y tener ropa cálida y de sobra para poder abrigarte bien, ya te la irás quitando después.

Viento

Los vientos fuertes te crearán condiciones de nado complicadas. Si el viento sopla en sentido opuesto a la corriente, el agua estará todavía más movida.

Extrema la atención en esta situaciones.

Aprende a nadar respirando hacia los dos lados con normalidad, así no irás tragando agua constantemente y podrás evitar mejor las olas o la espuma.

Recuerda que las brisas fuertes también podrán hacer que te quedes frío antes de lo que esperarías.

Lluvia

Nadar con lluvia no es un problema: estás mojado de todas formas, y es una sensación fantástica ver las gotas en la superficie del agua o en tu espalda mientras nadas.

Si dejas la toalla o la ropa en la orilla, recuerda dejarlos en una bolsa o a cubierto para encontrarlos secos cuando salgas.

Ten en cuenta que si nadas en pantanos o ríos, las condiciones pueden cambiar muy rápido por la lluvia, puede haber crecidas inesperadas. En ocasiones las lluvias fuertes recogen residuos o contaminantes de la tierra y los arrastran a los ríos. Por todo ello, quizás te interese no nadar en esas zonas durante o después de lluvias.

Asegúrate de conocer bien el lugar antes de nadar allí.

Y recuerda salir inmediatamente del agua si hay riesgo de tormenta eléctrica.


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